Calorías: 480 kcal. Proteínas: 32 g. Grasas: 22 g. Carbohidratos: 35 g. Azúcares: 18 g. Sodio: alto (por la salsa de soya). Tip: puedes usar salsa de soya baja en sodio y reducir el azúcar para una versión más liviana.

A pesar de su nombre, la carne mongoliana no proviene de Mongolia, sino de Taiwán. Fue creada alrededor del año 1950 como una reinterpretación del estilo de cocción de las barbacoas mongolas, caracterizadas por su preparación a fuego fuerte y rápido. Posteriormente, el plato se popularizó en Estados Unidos y luego en el resto del mundo.
Hoy en día esta receta ha sido adaptada según los gustos de cada región, variando en el nivel de dulzor o picante. Se suele acompañar con arroz blanco para equilibrar su sabor agridulce, aunque también puede servirse con fideos, papas o puré. Gracias a su rapidez y sabor intenso, la carne mongoliana es una opción ideal tanto para comidas diarias como para ocasiones especiales.